jueves, 26 de enero de 2012

Una noche boca arriba.

Ruido de platos, vasos apoyados, sillas acomodándose y murmullo. La oscuridad absoluta se convierte de un momento a otro en luz y colores que empiezan a tomar forma. Las voces provienen ahora de personas con cara, que se miran y se hablan, que ríen y sonríen.
Se acomoda en el sillón, siente todos los músculos entumecidos. Intenta en vano reconocer las caras que lo rodean. Nadie parece haber notado que despertó, aunque quizás lo notaran sin darle importancia.
Se encuentra en un living, frente a él hay una mesa pequeña con patas de madera y una superficie de vidrio. Algunos recipientes con papas o maníes y vasos con cerveza a medio tomar se muestran responsables del ruido de vajilla que lo despertó junto con el murmullo. También se escucha música, no suena muy fuerte, pero es música de fiesta.
Repentinamente nota la presencia de la chica que está a su izquierda y lo mira; tiene la impresión de que lleva un rato haciéndolo.
Es muy delgada, tiene rulos castaños, una sonrisa amplia y dientes grandes.
-¡Hey, hola! ¿Viniste a la fiesta a dormir? –Lo interroga en tono de reproche, pero sin perder la sonrisa.
Ahora todo pareciera sucederse entre ellos dos, como si estuvieran aislados, alrededor todos siguen riendo y sonriendo, hablándose, fumando y bebiendo como un fondo repetitivo cada vez más lejano.
-Estoy un poco perdido –confiesa. 
-Ya no. Te encontré.

No hay comentarios:

Publicar un comentario