viernes, 24 de junio de 2011

Ella se electrocutaba

Truncó una conversación levantándose en la oscuridad y tropezó con todo lo que encontró en su camino para llegar hasta la puerta. Seguía un grito o un llanto, con la desesperación del momento cúlmine, del instante trágico.  Se asomó por la puerta de la pieza contigua y los vio sentados. Y ella sólo reía. 
"¿qué pasa?" qué te pasó, qué es esa cara.
Volvió confundido a la pieza más oscura, ahora más oscura. Escuchando raro, todavía con el rostro paralizado en un gesto de terror, con la mirada perdida en la semipenumbra de la habitación y las ideas nubladas por un momento que no se terminaba. Y ahora volvía a acostarse, y ahora quebraba en llanto
"Gonza, no pasó nada..." Prenden la luz, lo miran, lo tranquilizan, pero nadie puede ver como él lo ve, en la oscuridad solitaria, en su cabeza, entre murmullos, a través de la puerta, con un haz de luz, los gritos del momento cúlmine, el llanto del instante trágico. Todavía saltaba desesperado, y tropezaba, todavía los gritos, entre los murmullos, todavía se moría en silencio, y los gritos, o el llanto, todavía se descuidaban y hablaban acostados,  todos en sus piezas, y allá sola, en un instante, ella se electrocutaba.